EL
TRIBUTO QUE LA MILITANCIA LGTBIQ+, LE ADEUDA
AL POETA NADAISTA X-504
“Podemos hacer siempre el paraíso alrededor nuestro dónde quiera que nos encontremos. Para eso solo se requiere estar desnudos”, Jaime Jaramillo Escobar.
Fotografía del reportaje El poema llega solo de Fernando Mora Meléndez. Tomada del artículo homenaje de la revista digital CeroSetenta, 21/09/2021
Hace algo mas de un mes, el pasado 10 de septiembre falleció en Medellin, Jaime Jaramillo Escobar, el poeta nadaista X504. El poeta homosexual y abiertamente cantor a la belleza de les púberes y les jóvenes, fue uno de los primeros en enfrentar la clerical y patriarcal horda intelectual que ha domeñado a Colombia desde la Colonia hasta hoy.
Asi mismo, cantó a la estética y la belleza de la mujer cis y trans de raza negra y pobre (aunque suene a retruécano).
De esto último, para el encanto y la contemplación orgásmica, que solo una buena poesía nos hace sentir, está «Los Poemas de Tierra Caliente«, en especial «Alheña y Azúmbar«, este poema quizá el tributo más hondamente hermoso a la belleza de la mujer afro, cis y trans, y todo lo que significa ella y elle en su cultura e idiosincracia:
Sigamos: mi negra se emperejila, se emperespeja, se aliña,
Con alhucema y albahaca, con cidrón y toronjil,
Con lavanda, con canela, con loción y con anís.
Mi negra tiene un meneo que no cabe por la calle,
Mueve el tacón y la punta del zapato y ese baile
Derrama tantas fragancias que no caben en el aire.
Mi negra es alta y esbelta, muy lucida y bien plantada,
Su cuello es tan largo que anda su cabeza por el aire.
El donaire de mi negra no cabe en ninguna parte.
Mi negra tiene ojos blancos, dientes blancos, calzones blancos,
Calzones en diminutivo, calzoncitos, prendas íntimas…
Yo no sé qué tienen de íntimas si las anda mostrando por todos lados.
Cuando mi negra se desnuda queda completamente desnuda…
Y en el verso que sigue, va el poeta mismo, que no solo exalta a la bella negra, sino que reivindica su reclamo sin respuesta a la bendita y santa xenofobia que ha hecho a Colombia el rincón del rencor, del crimen y del terror, con dios incluido y todo:
No como las blancas que aunque se desnuden siempre tienen algo que las cubre, aunque sea un / concepto. Mi negra no tiene conceptos, ella nació y se crio desnuda, y por lo tanto no se puede vestir / completamente, porque mientras más se viste más desnuda queda.
Pero quizá sus últimos versos, los más iluminados y ennoblecedores cantos a esa Colombia sometida y sodomizada a motosierra y biblia, que escribiera un poeta no negro nacido en una tierra con una pose y patología cultural que niega al «otro», al punto de aniquilarlo, masacrarlo, desaparecerlo para perpetuarse como supuesta superioridad judía sefardí de ignorantes acomplejados:
Agüita de manzanilla,
Tisana de ron y eneldo,
La raíz del limoncillo
Y un manojito de espliego.
El aire huele a linaza
Con astillas de canela.
Con alheña y con azúmbar
Viene pintada mi negra.
Pintada no es la palabra,
Viene más azul que negra,
Como esculpida en el aire
Durísimo de la piedra!
Alheña y Azúmbar, del libro Los Poemas de Tiera Caliente (1985)
De la primera intención estética del poeta, en un país igual de psicópata al de hoy, solo que entonces las redes de castración, venían de los púlpitos y de las salas de redacción del oligopolio mediático que aún reina, nos bendijo con sus «Poemas de la Ofensa«.
En «Los Poemas de la Ofensa«, quizá esté el germén adónico del placer de hoy, cuando para encanto LGTBIQ+, desafiantes y orgullosos, las, les y los púberes, jóvenes y adultos del mismo sexo, asidos de la mano, amorosos transitan todos los rincones y espacios públicos, prohibidos para todes en los años que el poeta nos cantó, este su Deseo, nuestre Deseo:
Hoy tengo deseo de encontrarte en la calle,
y que nos sentemos en un café a hablar largamente
de las cosas pequeñas de la vida,
a recordar de cuando tú fuiste soldado,
o de cuando yo era joven y salíamos a recorrer juntos
la ciudad, y en las afueras, sobre la yerba, nos echábamos
a mirar cómo el atardecer nos iba rodeando.
Entonces escuchábamos nuestra sangre cautelosamente
y nos estábamos callados.
Luego emprendíamos el regreso y tú te despedías siempre
en la misma esquina
hasta el día siguiente,
con esa despreocupación que uno quisiera tener toda la vida,
pero que sólo se da en la juventud,
cuando se duerme tranquilo en cualquier parte sin un
pan entre el bolsillo,
y se tienen creencias y confianzas
así en el mundo como en uno mismo.
Y quiero además aún hablarte,
pues tú tienes dieciocho años y podríamos divertirnos
esta noche con cerveza y música,
y después yo seguir viviendo como si nada…
o asistir a la oficina y trabajar diez o doce horas,
mientras la Muerte me espera en el guardarropa para
ponerme mi abrigo negro
a la salida,
yo buscando la puerta de emergencia,
la escalera de incendios que conduce al infierno,
todas las salidas custodiadas por desconocidos.
Pero hoy no podré encontrarte porque tú vives en otra ciudad.
Mientras la tarde transcurre
evocaré el muro en cuyo saliente nos sentábamos
a decir las últimas palabras cada noche,
o cuando fuimos a un espectáculo de lucha libre y al salir
comprendí que te amaba,
y en fin, tantas otras cosas que suceden…
El Deseo, del libro Los Poemas de la Ofensa (1963)
Ser y mostrarse gay, lesbiana, trans, travesti, queer, no binario, identatario, ya se sea puber o adulte, hoy es fácil, a pesar que los, les y las caninas uribistas anden sueltos y sin bozal a las puertas de las iglesias, los cultos evangélicos, la Fiscalía o los juzgados.
Pero serlo en la época, en que el poeta con seudónimo y todo, escribía sus cantos para nuestre disfrute y goce bacanal seis décadas después, a sabiendas que existían las salas de tortura, empalado y violación en los puestos de Policía, Batallones y en las mismas oficinas del temible desparecido a medias DAS, no era poema, era otro cuento.
Por ello los, las y les maricas, amanerados, gays, putos, cacorros, lesbianas, machorras, areperas, torticeras, travestis, locas, transsexuales y toda la nominación de la criminal imaginería mediática excluidora homofóbica, lesbofóbica y transfóbica del poder real colombiano, con el que supo invisibilizar históricamente escondiéndoles, sodomizándoles, evangelizándoles, y por si acaso no aprendieran, desmembrándoles y desapareciéndoles, le deben no uno, sino muchos tributos al encantador cantor pionero de la militancia LGTBIQ+.
De nuestra parte, junto al amado poeta X-504, cantar en su honor, su propio grito de batalla y militancia LGTBIQ+, en especial para estos tiempos de paraco-gobiernos, paraca-justicia, paraca-universidades y alcaldesas fachas disfrazadas de lesbianas:
"La Eternidad viene sola"
Tributo
del magazine Colectivo Perrotrespatas a la muerte del poeta X-504. 16/10/2021
Graciasss/perrotrespatas.wordpress.com/2021/10/16/el-tributo-que-la-militancia-lgtbiq-le-adeuda-al-poeta-nadaista-x-504/
Graciasss/perrotrespatas.wordpress.com/2021/10/16/el-tributo-que-la-militancia-lgtbiq-le-adeuda-al-poeta-nadaista-x-504/
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