UNA APROXIMACIÓN A LO CAMP EN «LAS VIEJAS TRAVESTIS», DE COPI

 

ANÁLISIS DEL CUENTO LAS VIEJAS TRAVESTIS DE COPI


Cecilia Graciela D’Altilia*
 
Resumen:
 
Este  trabajo se  propone  analizar  el  cuento  «Las  viejas  travestis» de  Copi,  publicado, en español, en el libro titulado Las viejas travestis y otras infamias, en 1996. César Aira (1991), en su ensayo «Copi», propone un umbral débil entre el cómic y el teatro en la obra de Copi y, un umbral entre el cómic-teatro y el relato; dirá Aira: «El umbral, los umbrales, están dentro de la obra de Copi y la constituyen. Y el cambio de un medio a otro es apenas uno entre una proliferación de pasajes...» (p. 14). Partiendo de dicho planteo, el siguiente trabajo problematiza esta hibridación desde la estética camp del cuento de Copi. El texto despliega lo que Susan Sontag (1964) llamó «estética camp», considerándola como una sensibilidad; dirá que es el amor por lo no natural, el amor por el artificio y la exageración. Uno de los rasgos de lo camp, de acuerdo con Sontag, es la androginia, la exageración de las características sexuales. Dicha estética la leemos como un gesto posmoderno.
 
Palabras Clave: Copi, Hibridación, Estética Camp, Susan Sontag, Posmodernismo.
 
César  Aira, en  su  ensayo «Copi», propone  un  umbral  débil  entre  el  cómic  y  el  teatro  en  la  obra  del autor y un umbral entre el cómic-teatro y el relato; dirá Aira: «El umbral, los umbrales, están dentro de la obra de Copi y la constituyen. Y el cambio de un medio a otro es apenas uno entre una proliferación de pasajes...» (2003, p. 14). Voy a analizar el cuento «Las viejas travestis» de Copi, publicado, en español, en el libro titulado Las viejas travestis y otras infamias (1978). En el original en francés, el libro se publicó en 1978  como Une langouste pourdeux, cuyo  editor  fue Christian  Bourgois. La  edición  sobre  la  que  nos basamos  en  este  trabajo es  la  de  Anagrama  de  2012,  con  traducción  de  Alberto  Cardín.  Partiendo  del planteo  de  Aira,  la  intención  es  problematizar esta  hibridación  desde  la  estética camp  del  cuento,  que despliega lo que Susan Sontag (1964) llamó «estética camp», dicha sensibilidad la leemos como un rasgo posmoderno.
 
*Licenciada  yprofesora  en  Letras  por  la  Universidad  de  Buenos  Aires.  Jefa de trabajos  prácticos  en  las  cátedras de  Teoría  I  y  II  en  la Universidad Nacional de San Martín.Correo electrónico: ceciliadaltilia@gmail.com
 
Para  comenzar,  respecto  de  la  noción  de  umbral  en  el  texto,  es  interesante  pensar  en «Las  viejas travestis» como una sucesión de dibujos, como un cómic, en el que el umbral con el relato es débil; de acuerdo con  el  planteo  de  Aira:  «...los  dibujos  encierran  un  relato.  Al  revés,  es  menos  obvio:  en  todo relato hay una sucesión virtual de dibujos, un Imaginario que emana del cuerpo del autor» (2003, p. 15). El cuento atraviesa los umbrales del cómic y también del teatro; siguiendo a Aira, el umbral entre cómic y teatro es débil. Cabe destacar que Copi era historietista y publicaba, entre otras tiras, La mujer sentada.
 
El cuento trata la historia de dos travestis, Gigí y Mimí, que con sus pelucas rubias hacen la calle en Pigalle, en París, viven en la marginalidad, y una noche —que abre el inicio del relato—, se encuentran con un príncipe africano que se enamora de ellas por creer que forman parte de la leyenda de su pueblo. Dice el narrador: «Una vieja leyenda africana decía que el dios del Universo Futuro nacería de la coyunda de  un  rey  negro  y  dos  mujeres  idénticas  de  cabellos  rubios,  que  tendrían  un  pene  y  que  llegarían  a  su reino en un pájaro metálico»(Copi, 1978, p.197).
 
Finalmente el príncipe se las lleva a Koulataï, su pueblo, en un avión Concorde. Por otro lado, si nos referimos a pasajes, en el cuento notamos el cambio en la situación de los Gigí y Mimí, que atraviesan la pobreza  extrema  para  pasar  a  la  extrema  riqueza,  de  la  marginalidad, a  ser  reinas  de  ese  mundo extravagante africano. Esta noción de «pasaje», el desborde y la extravagancia, se lee asimismo desde la estética camp. Situamos el  cuento  en  el  marco  del  posmodernismo  que,  de  acuerdo  con Andreas Huyssen  en «El mapa  de  lo  posmoderno»(1986), como término  tiene  mayor  circulación en  los  setenta. 
 
Es  en  ese momento  en  el  que  la  cultura  es  auténticamente  posmoderna  y  donde  se  lee el  fenómeno  de  la posvanguardia.  El  autor afirma  que  hay  un  cambio  de  sensibilidad,  de  prácticas  y  formaciones discursivas  que  permite  distinguir  un  conjunto  de  supuestos,  experiencias  y  proposiciones  que  son distintas del período moderno. Dirá que es importante ver si en el posmodernismo se producen nuevas formas estéticas o si este recicla técnicas y estrategias del modernismo reinscribiéndolas en un contexto cultural  distinto.  Por  último,  la  gran  apuesta  del  posmodernismo  frente  al  modernismo ,señalada  por Huyssen, es justamente la caída de la dicotomía arte elevado-arte popular o cultura de masas.
 
Se sale del dogma  por  el  cual  toda  la  cultura  de  masas  es kitsch. Huyssen  marca, marca  que  en  los  sesenta en  los sesenta, se  gesta una  rebelión  de  artistas  contra  el  dominio  del  modernismo  literario  clásico;  a  ello  se sumaron  algunos  críticos  como  Susan  Sontag,  que  propuso  el  trabajo  con  la  sensibilidad  camp,  quien, entre otros críticos, se pronunció a favor de lo posmoderno. En «Las viejas travestis», como ya dijimos, leemos la estética camp de modo muy acentuado.
 
Para una aproximación al análisis  de  esta estética, tomamos  el  artículo  de  Susan  Sontag,  «Notas  sobre  lo camp», artículo  de  1964  publicado  en Partisan  Review y  luego presente en  el  libro  de  la  autora Contra  la interpretación(1966); «Notas sobre lo camp» realiza una de las primeras aproximaciones a esta estética, la autora la define como una sensibilidad, un fenómeno puramente estético; señala que «...la esencia de lo camp  es  el  amor  a  lo  no  natural:  al artificio  y  la  exageración»(2012,  p.  355). La  sensibilidad,  según Sontag(1964),  no  se  establece  en  términos  de  belleza, sino  en  grado  de  artificio  y  de  estilización.
 
La autora marca la «victoria» del estilo frente al contenido en el camp. Estilo de lo camp en tanto es off, es el amor a lo exagerado. Adentrándonos en «Las viejas travestis», podemos leer el artificio, la exageración, lo  no  natural,  el  estilo  sobre  el  contenido,  ese  amor  a  lo  exagerado ,en  varios  momentos  del  relato; lo notamos en el  propio príncipe  africano  Koulotô tanto en su vestimenta,  sus  modales,  su  condición  de millonario, el Cadillac  que conduce, como en el Concorde en el que viajan al pueblo. Esto se observa en la siguiente cita:
 
«El príncipe Koulotô sacó una petaca de oro del bolsillo interior de su gabardina blanca, extrajo un Kool, y lo encendió con su mechero de laca china» (Copi, 1978, p. 193). El príncipe afirma: «¡Yo querer ofreceros mi reino! Y sacó de su billetera de cocodrilo verde una tarjeta dorada en la que se hallaba escrito su nombre con gruesos caracteres, sobrevolado por una corona» (1978, p. 193).
 
Por otra parte, leemos la exageración en la manera en que las travestis son tratadas por el príncipe y su corte y también por el pueblo; asimismo vemos lo no natural, el artificio y la exageración, en términos de opulencia,  en  las  vestimentas  de  la  corte,  en  las descripciones  de  Koulataï: «Trescientos  sesenta  y  tres elefantes,  pintados  de  mil  colores,  arrodillados  al  principio  de  la  pista,  esperaban. 
 

Cada  uno  de  ellos llevaba  encima  una  palmera  rosa,  con  un  joven  negro  colgado  de  ella  en  posición  artística,  mostrando una banana rosa en la mano»(Copi, 1978, p. 198).También se lee el artificio y la exageración en la ropa con que visten a Gigí y a Mimí: «...los eunucos despertaron a las dos viejas travestis, para colocarles dos hermosos vestidos recamados de perlas negras que llegaban hasta el suelo, con rubíes en la parte de los senos»(Copi, 1978, p. 198).Recordemos con Sontag (1964) que lo camp es un gusto marcadamente urbano, en especial por la idea de  artificio  que  presentan  los  objetos  y  las  personas.
 
Además, que  el  príncipe  piense  que  Pigalle  es  el centro  del  mundo  marca  una  idea  de  exageración:«...había  alquilado  un  Cadillac  blanco  para precipitarse hacia Pigalle, que él consideraba el centro del mundo»(1978, p. 198). Ya desde el título «Las viejas travestis», se nos presenta la androginia. El narrador, cuando se refiere a las dos travestis, utiliza el género femenino; dice: «Gigí le dio un codazo a su amiga»(1978, p. 193); así como  también  ellas  se  dirigen  entre  sí  en  femenino: «Gigí lanzó una carcajada. “Eres la maricona más bruta que he visto nunca”»(1978, p. 193). Ellas se reconocen como «mariconas», travestis, y utilizan el género femenino para referirse a sí mismas: «¿Cuánto pagas por hacerte azotar por las gemelas rubias?», le gritó Mimí, haciendo chasquear la fusta» (1978, pp. 193-194).
 
Se lee su condición de travestis, la parte masculina  de sus  cuerpos,  desde  el  narrador: «Entonces, ¿te  gustan  mis  tetas,  querido?,  dijo  Mimí, desabrochándose  su  corsé  de  cuero  y  dejando  ver  sus  grandes  prótesis  de  parafina»(1978,  p.  194). Asimismo, en otros dos momentos del relato: «...mientras Gigí se quitaba las bragas y le frotaba el suyo contra  la  cara  [el  sexo]»(1978,  p.  195); y más  adelante:  «Mimí  metió  en  su  maleta  los  cosméticos  y  las hormonas...»(1978, p. 195).Podemos pensar en la figura del andrógino como la síntesis de hombre y mujer,  y  como  la  vacilación  de  los  géneros:  Gigí  y  Mimí  poseen  rasgos  masculinos  y  femeninos.
 
Presentan   un   amaneramiento   de   la   personalidad,   sus   características   sexuales están exageradas. Concordando  con  Sontag,  la  estética  camp  responderá«...a  lo  marcadamente  atenuado  y  a  lo fuertemente exagerado»(2012, p. 360); por lo que el andrógino, de acuerdo con la autora, será una de las mejores imágenes de la sensibilidad.
 
Dirá Sontag(1964), la forma más refinada del atractivo sexual y del placer  sexual  será ir  en  contra  del  propio  sexo; (dos  puntos  en  lugar  de  punto  y  coma) «...lo  más hermoso  en  los  hombres  viriles  es  algo  femenino;  lo  más  hermoso  en  la  mujeres  femeninas  es  algo masculino...»(2012,  p.  360).  La  autora  afirma que  lo  camp  es  un  «...culto  a  la  exageración  de  las características sexuales y los amaneramientos de la personalidad»(2012, p. 360).En este punto podemos considerar  que  Sontag  estaría  planteando  que  el  camp  hace  un  cuestionamiento  de  las  categorías  de género, pero no lo haría en términos de «politización», sino en términos de estilo y artificio, sin haber un compromiso  o  denuncia —(parala  autora  el  camp  es  apolítico—. 
 
Asociado  a  ello,  Sontag  señala  que percibir lo camp en las personas y en los objetos es «...comprender el Ser-como-Representación-de-un-Papel.»(2012,  p.  360):  en esta  estética  las  cosas  y  las personas  se perciben entrecomilladas, en tanto  lo camp  se  lee  como  la  metáfora  de  la  vida  como  teatro. Gigí  y  Mimí  se  pueden  leer  «entrecomilladas»: entre lo femenino y lo viril. Del mismo modo, que la leyenda marque que serían dos mujeres con pene las que engendrarían el dios futuro es una elevación de la figura del travesti, muy propia de lo camp. El final presenta el deleite propio de dicha estética:
 
El príncipe Koulotô, que se había puesto una chilaba de lino blanco y un turbante del mismo color, se inclinó ante las dos travestis que, locas de alegría, se pusieron a cantar la “Marsellesa”. Koulotô tomó a cada una de un brazo y bajó  la  escalerilla  del  Concorde,  aclamado  por  la  multitud  indígena.  Gigí  y  Mimí  ingresaron  así,  con  gran naturalidad, en el destino de su sueño común, que habían presagiado desde siempre(Copi, 1978, p. 198).
 
La extravagancia de lo que les ocurre a Gigí y Mimí esa noche también puede pensarse como camp, así como  el  delirio de  lo  que  ocurre  en  el  Concorde,  rumbo  al  pueblo:  desde  cómo  se  presenta  la tripulación, los vestidos que les ponen a las travestis, los brillantes que les ofrecen, el champán que les sirven.  En  el  camp,  según  Sontag, se  vuelve  evidente el  espíritu  de  extravagancia  y  la  seriedad  que fracasa.
 

Del  mismo  modo, esta  sensibilidad  nunca  es  trágica.  Puede haber  seriedad  en  la  intención  del autor,  puede  haber  emoción,  puede  estar  lo  atroz,  pero  nunca  hay  tragedia.  Este  rasgo aparece en  el cuento,  que  llega  incluso  a  tener  un  final  feliz,  frente  a  la  tragedia  de  lo  que  podría  pensarse  como  su marginalidad:  el destino  de  Gigí  y  Mimí  cambia  positivamente.
 
Lo  que  viven  Gigí  y  Mimí  es  la  ilusión pura de salvarse de Pigalle y de la vida en la miseria, ilusión que deviene en realidad y que los personajes no  terminan  de  creer;  el  cuento  en  sí  podría  pensarse  como  total  ilusión,  como  algo  del  orden  de  lo extraordinario que les sucede a los personajes. Continuando  con  Sontag(1964),  la  autora  dirá  que  lo  camp  es  lúdico, «antiserio»,  puede  ser  frívolo respecto  de  lo  serio  y  serio  respecto  de  lo  frívolo.  Para  trascender  la  seriedad  el  camp  estaría proponiendo el artificio como ideal, la teatralidad.
 
Podemos sostener que el cuento convierte lo serio en frívolo, a partir de la idea de cómo se sustenta la religión de una nación africana: «Era el jefe espiritual de doscientos millones  de  almas  extremadamente  piadosas  que,  cada  viernes,  le  regalaban  su  peso  en diamantes, y un pájaro de papel, emblema de su dinastía»(Copi, 1978, p. 196).La  leyenda  que  crea  el  cuento  es «antiseria»,  convierte  lo  que  podría  ser «serio», en  tanto lo  es  una leyenda  religiosa,  en  frívolo  por  cómo  se  desenvuelve  el  tema  en  el  cuento,  desde  la  opulencia,  la exageración,  el  artificio,  la  extravagancia. 
 
Este  aspecto «antiserio» también  lo  vemos  en  las características de los personajes de Gigí y Mimí, y en su actuar. Pensemos en la manera en la que tratan al príncipe y en la forma en que destruyen la casa antes de marcharse, cito: «Destriparon los colchones, hicieron trizas el espejo del armario, arrojaron la mesita de noche por la ventana, y dejaron abierto el gas y los grifos del agua»(1978, p. 196).
 
Del mismo modo, lo «antiserio» es  la  forma  sádica en cómo se deja  tratar  el  príncipe, que estaría así rompiendo la solemnidad de la figura de la «realeza». Asimismo, podemos leer en el cuento un nivel de comicidad,  desde este carácter «antiserio»,  no  solo  por la manera  en  la  que se  presentan  los  personajes Gigí  y  Mimí, cómo  se tratan entre  ellas;  también, por  lo  irrisorio  de  que  un príncipe africano crea  que Pigalle  es  el  centro  del  mundo,  lo  irrisorio  dela  leyenda  que  también  da  un  efecto  cómico  por  la trasposición de tono y por lo que plantea: «...llegarían a su reino en un pájaro metálico»(1978, p. 197)-—que se traduce en el Concorde, síntoma de la exageración y la opulencia)—.
 
Para concluir, podemos  pensar  que  Copi  opera  con  el  pasaje  y  los  umbrales  desde  la  estética  camp; estos proliferan; del cómic al teatro, del cómic-teatro al relato, retomando el planteo de César Aira; para los  personajes,  el  pasaje  de  la  pobreza  a  un  destino  de  riqueza.  Analizamos  el  cuento  desde  una aproximación a lo camp, tal como se despliega textualmente, sensibilidad que se lee como propio de lo posmoderno.  Resultaría  interesante  que  nos  quedemos  pensando  en  la  comicidad  con  la  que  trabaja Copi, que atraviesa todo el relato, así como se presenta en otras obras del autor.
 
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
 
Aira, C. (2003). Copi. Rosario: Beatriz Viterbo Editora.
Copi (2012). Las viejas travestis. En Las viejas travestis y otras infamias (pp. 193-198). Barcelona: Anagrama.
Huyssen, A. (2006) El mapa de lo posmoderno. En Después de la gran división(pp.306-380). Buenos Aires: Adriana Hidalgo Editora.
Sontag, S.  (2012). Notas  sobre  lo  camp. En Contra  la  interpretación  y  otros  ensayos (p.355-376). Buenos Aires: Debolsillo.
 
Graciasss/p3.usal.edu.ar/index.php/gramma/article/view/


Comentarios